Estás frente a una tradición que se remonta al siglo XV, de origen incierto y rodeada de interpretaciones: un ritual, una celebración de la primavera o un gesto de creatividad popular.
Aquí nos gusta pensar que su magia está en transformar algo tan simple como un huevo en una imagen suspendida en el aire, desafiante y frágil a la vez. Barcelona, como esta tradición, convierte lo inesperado en belleza y mantiene vivas sus costumbres con una mezcla de imaginación y resistencia.
El huevo sobre el agua simboliza la vida en equilibrio: a veces inestable, pero siempre en movimiento, sostenido por la fuerza del agua y el ritmo del Mediterráneo.
Enric Planas, nacido en Ripollet, es escenógrafo y profesor en el Institut del Teatre de Barcelona. Ha trabajado en producciones de teatro, danza y musicales junto a reconocidos directores y compañías.
Ha recibido el Premio Butaca a la mejor escenografía en 2013 y 2022.